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LA HISTORIA DE CONSTANTINO

“CONSTANCIA”

Los muflones tienen un cuerpo robusto y alargadas patas con grandes cuernos redondos y sin ramificar. Había uno de pelaje oscuro con hocico de color blanco al que llamaban Constantino. Era el más vago de la manada, no sentía la necesidad de superarse, de llegar a ser un líder. Sus padres siempre le insistían que tenía que ser más constante en sus tareas, apenas jugaba con otros semejantes y no creía que luchar por el liderazgo fuese algo importante. Todas las mañanas corrían por la colina hasta llegar al punto más alto de las montañas; a Constantino le faltaba fuerza de voluntad para seguir al resto del grupo y siempre se retrasaba, le costaba seguir el ritmo de los demás y decía que necesitaba motivación. Siempre encontraba una excusa. Prefería quedarse comiendo plantas herbáceas y brotes, chocando sus cuernos con los arboles más fuertes. Intentaba acallar su conciencia, que siempre le decía: “Tú puedes, Constantino, demuestra todo lo que vales, tú puedes ser mejor”. Era verano, todos los machos se agrupaban para comer y competir por el liderazgo mientras las hembras permanecían con las crías. Constantino andaba como siempre, en su mundo… estaba observando a sus amigos, empezó a sentir curiosidad y se unió a jugar con ellos entrechocando sus cuernos.

  • La bóveda craneana de los muflones está reforzada para disminuir los efectos del impacto, pero esto no evita un pequeño aturdimiento de los luchadores tras los golpes tan potentes.

Empezaron a correr tratando de llegar hasta la cima. Constantino seguía escuchando en su interior una voz que le decía: “No te pares, tú eres más fuerte, llegarás el primero”. Una vez alcanzada la cima continuaron chocando sus cuernos, la lucha duró todo el día y a medida que caía el sol iban quedando menos rivales. La constancia de los muflones era increíble, por la noche aún seguían luchando y Constantino solo podía recordar lo que siempre le habían dicho sus padres. Pensó que era el momento de demostrarse todo lo que podía hacer; continuó escuchando su voz interior hasta quedar el último. Nadie era más inconstante y, al mismo tiempo, más constante que él; su perseverancia lo llevó a la cima y terminó consiguiendo lo que estaba buscando.

  • La constancia es la base para conseguir lo que te propongas en la vida.

  • Un sueño no se hace realidad mágicamente; se necesita sudar, determinación y trabajo duro. Colin Powell, General del ejército y ex Secretario de Estado de EE.UU definió perfectamente uno de nuestros valores: la CONSTANCIA.

En tu sede, como en tu vida, no está permitido rendirte. Nunca tires la toalla. Nunca te des por vencido. No es ser terco o tozudo, es ser un ganador. Ahí reside uno de los secretos del éxito: la recompensa del trabajo. Solo si estás cada mes, cada semana; cada día implicado en tu objetivo, serás capaz de conseguirlo, de alcanzarlo, de lograr lo que te has propuesto.

La CONSTANCIA es una disciplina que debes imponerte. Súmala al conjunto de nuestros valores de FINALBUDO; alcanzaras la cima de cualquier montaña. Tendrás la llave de todas las puertas.

Recuerda lo que el gran pensador chino llamado Confucio dijo: “No importa lo lento que vayas mientras no pares”.

Sigue en tu Budo, en el camino del guerrero.


Todos los beneficios de este libro, “se puede adquirir en FINALBUDO MURCIA Sede central”, se destinan a la organización de ASTRAPACE MURCIA (Asociación para el Tratamiento de Personas con Parálisis Cerebral y Patologías Afines) es una Asociación fundada por padres y madres en el año 1980. Esta Asociación, declarada de Utilidad Pública, atiende a Personas con Parálisis Cerebral y Alteraciones Afines, con fines de asistencia Social, tratamientos Terapéuticos, educativos y laborales. http://www.astrapace.com/